Corazón, Riñón y Ritmo – ¿un nuevo actor en la conexión cardiorenal?

Cada vez más concienciados sobre la conexión cardio-renal hemos dado recientemente con un interesante artículo que nos habla de como la insuficiencia renal puede predecir la aparición de fibrilación auricular (FA) en los pacientes con insuficiencia cardiaca.

Se trata de un estudio realizado en 197 pacientes que han sido remitidos para la implantación de un desfibrilador implantable, todos ellos con cardiopatía isquémica estable, fracción de eyección deprimida y habiendo descartado historia previa de arritmias supraventriculares.  Una vez implantado el dispositivo se realiza el correspondiente seguimiento con el objetivo de identificar aquellos factores de riesgo que pueden condicionar la aparición de FA en un futuro y por lo tanto asociarse a riesgo de ictus.

Del total de los pacientes, un 44.2% desarrollan FA, un 87% paroxisticas de las cuales un 32% pasan posteriormente a persistentes.

¿ Y cuáles son los factores de riesgo independientes para la FA después de haber implantado el dispositivo ? La edad ( el omnipresente factor de riesgo ),  la peor clase funcional ( NYHA III- IV) y la presencia de insuficiencia renal ( definida como un filtrado glomerular inferior a 60 ml/min ). De estos factores solo la insuficiencia renal se asoció de forma independiente a mayor mortalidad por todas las causas.  El seguimiento medio de los pacientes fue de 2.8 años y la mortalidad evaluada a los 2 años.  Lo que quizás se hecha de menos en el estudio es que no se indique cual fue la incidencia de ictus en la población analizada ( sobre lo que debería influir el CAHDS2 y el tratamiento antiagregante de los pacientes – quizás la muestra fuese insuficiente para enfrentarse a algunos sesgos… )

La conclusión de los autores es que debemos considerar a la población con cardiopatía isquemica, fracción de eyección deprimida , e insuficiencia renal una población de riesgo a desarrollar FA con las consecuencias que ello comporta – pronósticas y de manejo terapéutico.

El trabajo contribuye a realzar la importancia cada vez mayor de considerar la insuficiencia renal en nuestros pacientes tanto desde el punto de vista de la epidemiología como del pronóstico de la FA. Y me lleva a recordar un análisis post-hoc del AMADEUS trial que comparaba idraparinux con antivitamina K en FA no valvular ( donde por cierto salió mal parado el idraparinux por riesgo hemorrágico).   Se observó que un FG < a 60 ml/min se asociaba a mayor riesgo de ictus y sangrado ( aprox un 60%) en pacientes que ya estaban correctamente anticoagulados. Retrospectivo y post-hoc, pero ahí queda para la reflexión…..
En resumen , la insuficiencia renal se asocia a mayor riesgo de FA y una vez se produce a mayor riesgo de ictus aunque la anticoagulacion sea correcta.  En mi opinión son ” palabras mayores ” que crean la necesidad de explorar mejor el problema para dar con las soluciones adecuadas.

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