Presentación paciente cardíaco y neurológico

La prevalencia de la insuficiencia cardíaca (IC) en la población europea oscila entre el 0.4 y 2%, incrementando la incidencia con la edad. Además, hay pacientes con disfunción sistólica asintomáticos que constituyen aproximadamente un porcentaje similar a la de los pacientes sintomáticos. El pronóstico de estos enfermos es malo, con una mortalidad del 50% a los 4 años tras el diagnóstico, mientras que en casos de IC severa la mortalidad asciende al 50% durante el primer año.

En cuanto a las enfermedades cerebrovasculares, éstas representan la segunda causa de mortalidad en todo el mundo siendo la primera causa de discapacidad en los países occidentales y la primera causa de mortalidad en mujeres. La prevalencia oscila entre el 4.8% y el 7%. Al igual que en el caso de la IC, la incidencia aumenta con la edad, afectando a 10-30/100.000 personas en menores de 45 años e incrementándose hasta 875/100.000 personas en sujetos entre 65 y 84 años.

Aunque no existen registros de ambas entidades, la elevada prevalencia e incidencia de ambas en edades avanzadas de la vida, hará que muchos pacientes que desarrollen un ictus tengan antecedentes de IC y que puedan presentar descompensaciones de la misma durante el ingreso por enfermedad cerebrovascular. Asimismo, en pacientes con IC cuya etiología subyacente pueda ser una fuente cardioembólica, el riesgo de ictus isquémico va a estar incrementado. Además, muchos de los factores de riesgo son comunes para los diferentes tipos de enfermedades cerebrovasculares y deterioro cognitivo así como para distintas etiologías de IC.

Por este motivo, debemos valorar el manejo y tratamiento de los pacientes en los cuales puedan coexistir estas entidades, teniendo en cuenta tanto el tratamiento en la fase aguda como la prevención primaria y secundaria.

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